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martes, 11 de agosto de 2009

Libelulas y Perseidas

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Libélulas y meteoros

Como todos los años, la Lluvia de Meteoros Perseidas deleita al astrónomo y al entomólogo que todos llevamos dentro.

NASA

Agosto 10, 2009: ¡Plaf! Otro insecto en el parabrisas.

Cualquiera que haya conducido un automóvil por alguna carretera rural lo ha experimentado. Un automóvil moviéndose a gran velocidad, una nube de insectos multiplicándose y ¡un gran y asqueroso lío!

ver leyendaLa próxima vez que le suceda, en vez de sentirse asqueado, trate de ver esta experiencia como una lección de astronomía. Su automóvil es la Tierra. Los insectos son pequeñas motas de polvo cometario. La masacre en su parabrisas es... ¡una lluvia de meteoros!

Derecha: ¿Un meteoro en llamas? No. Es una libélula aplastada. Tomado de "Esa cosa pegajosa sobre su automóvil: una guía única sobre los insectos de América del Norte", por Mark E. Hostetler. [Más información]

El planeta Tierra, como si fuera un automóvil que se desplaza a gran velocidad, viaja alrededor del Sol barriendo todo lo que encuentra a su paso. No hay insectos en el espacio, al menos que nosotros sepamos, pero sí hay muchísimos meteoroides, pequeños fragmentos de polvo de cometas y asteroides. Estas partículas chocan contra la atmósfera de la Tierra y ¡plaf! se desintegran en forma de resplandecientes trazas de luz, llamadas meteoros.

Esta semana, una gran cantidad de meteoros aparecerá sobre el hemisferio norte cuando nuestro planeta atraviese un enjambre de polvo despedido por el cometa periódico Swift-Tuttle. Es la Lluvia Anual de Meteoros Perseidas, cuyo punto de máxima intensidad se dará los días 11 y 12 de agosto.

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Al igual que los insectos tienden a acumularse en el parabrisas de los automóviles, los meteoros Perseidas se acumulan en el parabrisas de la Tierra.

¿La Tierra tiene un parabrisas? Es la atmósfera, que nos protege del viento solar y del polvo de los cometas de una manera muy similar a la que el parabrisas de un automóvil protege a los pasajeros del viento, de la lluvia y de los insectos. El parabrisas de la Tierra es el cielo de la madrugada. La Tierra gira alrededor del Sol dándole la cara matutina primero y recogiendo todo lo que encuentre a su paso en ese lado del planeta. Por eso es que usualmente lo mejor es observar las Perseidas justo antes del amanecer.

Una muy buena hora para ver las Perseidas este año es antes del amanecer de este miércoles, 12 de agosto, cuando el parabrisas terrestre se encuentre justo sobre nuestras cabezas. Así se podrán ver docenas de meteoros, a pesar del destello de la Luna menguante (en el 66% de su plenitud).

Las ventanillas laterales, aquellas ubicadas a la izquierda y a la derecha de los pasajeros en los automóviles, son buenas también. Al avanzar por una carretera rural infestada de insectos, las ventanillas laterales no recolectan muchos de ellos. Pero a los pocos que caen vale la pena examinarlos. Los insectos que golpean las ventanillas laterales lo hacen a un ángulo rasante y, por lo tanto, dejan manchas largas y coloridas.


Arriba: Un meteoro Perseida. Crédito: S. Kohle y B. Koch.

Esto les sucede también a los meteoros. Cuando la constelación de Perseo (que es la fuente de las Perseidas) se halle a baja altura sobre el horizonte, entonces los meteoros que provienen de Perseo rasarán horizontalmente la parte superior de la atmósfera de la Tierra, de manera muy similar a un insecto que pasa al ras de la ventanilla lateral de un automóvil. Los astrónomos llaman a tales estrellas fugaces "meteoros rasantes" (Earthgrazers, en idioma inglés). Éstas dejan tras de sí estelas largas y coloridas.

Busque los meteoros rasantes de las Perseidas en la noche del martes 11 de agosto, entre las 9 y las 11 p.m., hora local.

Los meteoros rasantes no aparecen en grandes cantidades. La geometría especial que se requiera para producirlos, los hace en poca cantidad, pero incluso uno o dos son suficientes. Un meteoro rasante es capaz de quitar el aliento y es probable que lo recuerde durante muchos años.

Pero lo mejor de todo esto es que no dejan residuos pegajosos.

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