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jueves, 26 de febrero de 2009

la epidemia del chisme

En 1520,un hombre bajó de un barco español en México y causó la muerte a miles de personas. El hombre era un soldado bajo el liderazgo de Pánfilo de Narváez, y tenía varicela. El soldado no lo sabía, pero adondequiera que iba exponía a los ciudadanos a una nueva enfermedad. Como resultado de la consiguiente epidemia de varicela murieron muchos miles de ciudadanos mexicanos.Un hombre. Eso fue todo lo que se necesitó. Su contacto con mexicanos que no sospechaban nada condujo a una horrible y dolorosa calamidad. Los efectos devastadores de esa enfermedad viajaron de una persona a otra e infectaron a un gran segmento de la población.La propagación de cualquier enfermedad mortal es similar a la propagación de una enfermedad espiritual que a veces afecta a las iglesias: la enfermedad del chisme y las palabras que no edifican (Efesios 4:29-32).Es común que una congregación feliz y bien equilibrada sea infectada después de que una persona introduce el chisme. Al poco tiempo, el desacuerdo empieza a correr rampante entre personas que habían estado trabajando juntas con entusiasmo, y la iglesia tiene que pasar más tiempo controlando el daño que ministrando.Cada uno de nosotros debe tener cuidado de no propagar la enfermedad del chisme. Más bien, usemos nuestras palabras para fortalecernos y alentarnos unos a otros. –Dave BranonProverbios (20:19)El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua. Proverbios (17:20)El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. Proverbios (12:18)Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina. Proverbios (12:19)El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento. No. 62 Las dos CajasTengo en mis manos dos cajas que Dios me ha dado para que sostenga.El me dijo, “pon todas tus penas en la negra, y todas tus alegrías en la dorada”. Yo escuché sus palabras, y en ambas cajas mis alegrías y tristezas guardé. Pero la dorada se fue poniendo más pesada y la negra estaba tan liviana como antes.Con curiosidad abrí la caja negra para saber por qué seguía tan liviana y encontré, en el fondo de la caja un hueco por el cual habían caído todas mis tristezas. Mostré a Dios el hueco y reflexioné en voz alta, ” me pregunto donde habrán ido mis penas..”.El me sonrió,” hijo mío, todas tus penas están conmigo”. Le pregunté,“Señor, por qué me has dado las cajas, por qué la dorada y la negra con un hueco”.”Hijo mío, la dorada es para que cuentes tus bendiciones, la negra es para que olvides todas tus penas”.Muchas veces cerramos nuestros ojos a las bendiciones que Dios nos da, y somos mas sensibles a las cosas negativas que nos rodean.Abramos nuestros corazones a las bendiciones que Dios nos da, y confiemos que todo lo que nos pasa, no ayuda a bien a quienes le amamos.Dios te bendiga

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